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Liquidación de honorarios de odontólogos en una clínica

Cómo hacer la liquidación de honorarios de odontólogos en una clínica con varios profesionales: por porcentaje o por prestación, y qué discusiones evita.

27 de septiembre de 2026 · Equipo Órbita · 4 min de lectura

Liquidación de honorarios de odontólogos en una clínica

Es el primer día hábil del mes. El dueño de la clínica abre una planilla, cruza la agenda con la caja, descuenta lo que pagó al laboratorio y, a la tarde, recibe el primer mensaje: «Me parece que faltan dos coronas». La liquidación de honorarios de los odontólogos es una de las tareas que más tiempo come en una clínica con varios profesionales, y la que más discusiones genera. No por mala fe. Porque las reglas casi nunca están escritas.

Esta nota recorre los esquemas más usados, las preguntas que conviene resolver antes de liquidar y dónde se originan las discusiones.

Los esquemas más comunes de liquidación de honorarios

No hay una forma única. Cada clínica arregla con cada profesional, y es habitual que en la misma clínica convivan esquemas distintos.

Porcentaje de lo producido. El profesional cobra un porcentaje de lo que se facturó por sus prestaciones. Es el esquema más extendido porque alinea los intereses: si el profesional trabaja más, gana más él y gana más la clínica.

Monto fijo por prestación. Cada práctica tiene un valor para el profesional, independiente de lo que se le cobre al paciente. Es más predecible, pero hay que actualizarlo cada vez que cambian los aranceles.

Fijo más variable. Un monto por los días u horas que el profesional está en la clínica, más un porcentaje o un monto por prestación. Suele usarse con especialistas que vienen algunos días por semana.

Ninguno es mejor que otro. Lo que importa es que el esquema esté claro para las dos partes antes de que empiece el mes.

Sobre lo realizado o sobre lo cobrado

Es la pregunta que más ordena y la que más se deja sin contestar.

  • Sobre lo realizado: el profesional cobra por lo que hizo en el mes, aunque el paciente todavía no haya pagado. Para el profesional es más justo. Para la clínica, significa adelantar plata que quizás no entre nunca.
  • Sobre lo cobrado: el profesional cobra cuando el dinero efectivamente entró. La clínica no asume el riesgo de la deuda, pero el profesional puede esperar meses por un trabajo terminado.

Muchas clínicas eligen una base según el profesional y el tipo de trabajo. Lo importante es que quede escrito, porque es la raíz de la mitad de los reclamos.

Qué se descuenta antes de calcular el porcentaje

La otra mitad de los reclamos nace acá. Antes de aplicar el porcentaje, hay que acordar qué se resta:

  • Laboratorio. ¿La corona se liquida sobre el precio al paciente o sobre el precio menos lo que cobró el laboratorio?
  • Materiales costosos. Implantes, injertos, membranas. ¿Los absorbe la clínica o se descuentan?
  • Débitos de la obra social. Si la obra social paga menos de lo presentado, o rechaza una prestación, ¿esa diferencia la asume la clínica o se descuenta de la liquidación?
  • Descuentos al paciente. Si la clínica hizo un descuento para cerrar un tratamiento, ¿el porcentaje se calcula sobre el precio de lista o sobre lo que se cobró?

Con los débitos hay un problema adicional: llegan tarde. La obra social liquida después, y el débito aparece cuando la liquidación del profesional ya se pagó. Hay que decidir en qué mes se descuenta.

Las discusiones que más se repiten

  • El tratamiento compartido. Un profesional hace el conducto y otro la corona. O uno empieza una ortodoncia y otro la sigue. Si no se registra quién hizo cada parte, se liquida al que figura como titular.
  • Lo que no se cargó. Una prestación que se hizo pero no quedó registrada no se liquida. El profesional la recuerda; la planilla no.
  • El paciente que dejó de pagar. Con la base «sobre lo cobrado», el profesional pierde por una deuda que no gestiona él.
  • «¿Cuánto llevo?» A mitad de mes el profesional pregunta, y la respuesta requiere rehacer la planilla entera.

Cómo evitar que la liquidación sea una pelea mensual

  1. Un acuerdo escrito por profesional, con el esquema, la base y qué se descuenta.
  2. Cada prestación registrada a nombre de quien la hizo, el mismo día.
  3. Un criterio fijo para los débitos, que no se decida caso por caso.
  4. Una liquidación que el profesional pueda revisar línea por línea, con paciente, pieza y prestación.
  5. Consultar con el contador cómo factura cada profesional según su situación, que no es lo mismo para todos.

Lo ideal es que la liquidación no se «haga» a fin de mes, sino que se vaya armando sola con lo que se registra todos los días. Los números de cada profesional también sirven para otra cosa: saber cuánto produce cada uno, uno de los indicadores de gestión que conviene mirar.

Cómo lo resuelve Órbita

En el sistema de gestión de Órbita, cada profesional tiene su propia regla: la liquidación se calcula sobre lo cobrado o sobre lo realizado, según lo que se haya arreglado con cada uno. El débito de la obra social se aplica solo, y el profesional ve cuánto lleva en el mes sin esperar al cierre. Fueron las dos cosas que más nos pidieron las clínicas con varios profesionales.

Cómo funciona, paso a paso, está en la página de liquidaciones. Órbita Gestión está en lanzamiento y se vende en preventa.

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