Un odontograma digital es el mapa de la boca de un paciente dentro del sistema de la clínica: cada pieza con sus caras, y sobre cada cara lo que se encontró o lo que se hizo. En esta nota va qué es, cómo se numeran las piezas, cómo se llena paso a paso y qué significan los colores. Al final, lo que aprendimos hablando con 52 odontólogos sobre por qué casi nadie lo carga a tiempo.
Qué es un odontograma digital
Es el mismo odontograma de siempre, en pantalla. En papel se dibuja con birome y colores; en digital se marca sobre un esquema de la boca y queda guardado en la ficha del paciente.
La diferencia no es estética. El odontograma digital se lee siempre igual, queda con fecha, guarda las versiones anteriores, se ve desde cualquier puesto de la clínica y puede alimentar la historia clínica sin volver a escribir lo mismo. El de papel depende de la letra de quien lo llenó y de que la carpeta esté donde tiene que estar.
Cómo se numeran las piezas: la nomenclatura FDI
La más usada en Argentina es la de la FDI, con dos dígitos por pieza.
- El primer dígito es el cuadrante, visto desde el paciente: 1 es el superior derecho, 2 el superior izquierdo, 3 el inferior izquierdo y 4 el inferior derecho.
- El segundo dígito es la pieza, contando desde la línea media hacia atrás, del 1 al 8.
Así, el 11 es el incisivo central superior derecho y el 46 es el primer molar inferior derecho. En la dentición temporaria los cuadrantes van del 5 al 8 y las piezas del 1 al 5: el 55 es el segundo molar temporario superior derecho.
Las caras de cada pieza
Cada pieza se divide en caras, y el hallazgo se marca en la que corresponde:
- Oclusal en molares y premolares, o incisal en incisivos y caninos: la que muerde.
- Mesial: la que mira hacia la línea media.
- Distal: la que mira hacia atrás.
- Vestibular: la que mira hacia el labio o la mejilla.
- Lingual en los inferiores, o palatina en los superiores: la que mira hacia adentro.
Qué significan los colores del odontograma
No hay un código único. Lo más común es usar dos colores: uno para lo que hay que tratar, como una caries o una extracción indicada, y otro para lo que ya está hecho, como una obturación o una corona. Cuál es cuál cambia según el país, la facultad o la obra social: en muchos lugares el rojo marca lo pendiente y el azul lo realizado, y en otros es al revés.
Lo importante es elegir una convención, la que pide tu obra social o la que se usa en tu clínica, y respetarla siempre. Un odontograma con dos criterios mezclados no lo puede leer nadie más.
Las marcas también suelen repetirse: la cara pintada para una lesión o una restauración, un aspa sobre la pieza ausente o con extracción indicada, y trazos propios para coronas, puentes y tratamientos de conducto según la convención que uses.
Cómo se llena un odontograma, paso a paso
- Datos del paciente y fecha. Todo odontograma tiene que decir de quién es y de cuándo.
- El odontograma inicial. Primero se registra lo que el paciente ya trae: piezas ausentes y trabajos previos, marcados como existentes.
- La pieza. Se ubica con la nomenclatura FDI.
- La cara. Se marca la cara afectada, o la pieza entera si corresponde.
- El hallazgo y su estado. Qué es y si está pendiente o hecho, con el color de tu convención.
- Las observaciones. Lo que el esquema no alcanza a decir.
- La evolución. Lo que se marcó se pasa a la historia clínica del día y se firma.
En papel son siete pasos a mano. En un odontograma digital, los últimos suelen quedar resueltos por el sistema, y ahí está la mitad del ahorro.
Por qué casi nadie lo carga a tiempo
Antes de escribir una línea de código hablamos con 52 odontólogos que usan los sistemas que ya existen. La queja número uno no fue el precio. Fue el odontograma:
«La forma de cargar el odontograma es algo imposible en todos. Eso es lo peor que hay. De hecho, nadie quiere hacerlo.»
«Vos cargás en el odontograma que pusiste un implante, pero en la historia clínica no queda. Debería ser automático.»
El problema no es dibujar la boca: es cuándo se hace. Cargar un hallazgo pide dejar el instrumental, sacarse los guantes y buscar la pieza en un plano. Nadie hace eso con el paciente en el sillón, así que se anota en un papel y se carga después, tarde o nunca. Y después hay que escribir la evolución contando lo mismo que se acaba de marcar: el mismo dato, dos veces.
Qué pedirle a un odontograma digital
Si estás eligiendo sistema, estas preguntas separan un odontograma que se usa de uno que queda vacío. Las de fondo están en qué preguntarle a un software dental antes de firmar.
- ¿Se puede cargar sin soltar el instrumental? Si la única forma es con el mouse, se va a cargar después.
- ¿Escribe la evolución o hay que escribirla aparte?
- ¿Guarda las versiones? La primera consulta y la de hoy tienen que poder abrirse las dos.
- ¿Qué pasa con lo firmado? Tiene que quedar protegido, y cualquier cambio posterior, registrado con fecha y autor.
- ¿Saca las cuentas solo? El índice CPOD, por ejemplo, no debería calcularse a mano.
Cómo lo resolvimos en Órbita
Se dicta. Decís «26, oclusal, caries» y la cara se pinta, sin soltar el instrumental. El sistema propone lo que entendió y vos confirmás, corregís o descartás. El dictado viene incluido en el plan Clínica y en Consultorio se suma aparte.
Escribe la evolución solo. Con lo que fuiste cargando redacta la entrada del día, que editás mientras es borrador. Cuando la firmás con tu matrícula queda encadenada, y si después hay que modificarla lo habilita sólo el dueño de la cuenta, con fecha y autor. Así funciona la historia clínica.
Lo que todavía no hace: guardamos todas las versiones del odontograma, pero no hay una comparación lado a lado entre la primera y la última. Está en la lista.
El odontograma, con el dictado andando, se ve en su propia página.
