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Cuánto sale abrir un consultorio odontológico: la cuenta

Cuánto sale abrir un consultorio odontológico, rubro por rubro: lo que se paga una vez, lo que se paga cada mes y cómo armar tu propio presupuesto.

5 de octubre de 2026 · Equipo Órbita · 4 min de lectura

Cuánto sale abrir un consultorio odontológico: la cuenta

La escena se repite: alguien que lleva años trabajando en la clínica de otro se sienta a averiguar cuánto sale abrir un consultorio odontológico. Pide precio de un sillón, lo multiplica por dos «por las dudas» y cree que tiene el presupuesto. Abre, y a los cuatro meses descubre que lo que lo ahoga no fue el sillón: fueron los meses de alquiler sin pacientes y las obras sociales que todavía no pagaron.

No vamos a poner cifras: cambian cada mes, dependen de la provincia y de si comprás nuevo o usado, y cualquier número que escribamos hoy va a estar viejo cuando lo leas. Lo que sí podemos darte es la cuenta completa, ordenada, para que la armes con tus propios presupuestos sin que te falte un rubro.

Cuánto sale abrir un consultorio odontológico: lo que se paga una vez

Es el bloque que todo el mundo calcula, aunque suele faltarle la mitad.

Habilitación y matrícula. Los aranceles los fija cada colegio o círculo odontológico y cada municipio. No hay un número nacional: consultá al colegio de tu provincia antes que a cualquier otra fuente, y preguntá qué requisitos edilicios exigen, porque eso define la obra.

Local y obra. Si alquilás, el depósito y los meses adelantados salen antes de atender. La obra depende del local: agua y desagüe para el sillón, electricidad, un lugar para el compresor, baño para pacientes y, muchas veces, accesibilidad. Pedí un presupuesto cerrado por escrito y sumale un margen.

Sillón y equipamiento. El equipo dental es el ítem más caro, y tiene un mercado de usados que vale la pena mirar con alguien que sepa. Alrededor van la lámpara, el compresor, la succión, la pieza de mano y el equipo de rayos, que al principio puede tercerizarse.

Instrumental y esterilización. Sets suficientes para no quedarte sin uno esterilizado entre dos pacientes, y la autoclave, que no es opcional, con sus bolsas, indicadores y el registro de cada ciclo.

Insumos iniciales. Anestesia, agujas, guantes, barbijos, resinas, cementos, materiales de impresión. Un stock que después se vuelve gasto mensual.

Mobiliario y recepción. Escritorio, sillas de espera, computadora, impresora, teléfono. El rubro más subestimado y el primero que ve el paciente.

Software y WhatsApp. La agenda, la ficha y la historia clínica tienen que estar resueltas antes del primer paciente, no después. Si vas a atender turnos por WhatsApp, decidí desde el principio si va a ser un celular con la aplicación común o la API oficial, que tiene costo pero permite automatizar. Los planes de gestión suelen cobrarse por mes; los nuestros están publicados en precios.

Seguro de mala praxis. Coberturas y montos varían según la aseguradora. Pedí dos o tres cotizaciones y leé qué cubre cada una antes de comparar el precio.

Lo que se paga todos los meses, aunque no entre un paciente

Este bloque define si el consultorio sobrevive al primer año. Calculalo por mes y multiplicalo por los meses que estimás tardar en llenar la agenda.

  • Alquiler y expensas. El fijo más grande y el que no espera.
  • Servicios. Luz, agua, internet, teléfono.
  • Secretaria o recepción. El sueldo con sus cargas es el segundo costo fijo. Si al principio atendés el teléfono vos, ese tiempo también cuesta. Lo tratamos en cómo administrar un consultorio odontológico.
  • Insumos de reposición. Lo que se gasta por paciente atendido.
  • Software, seguro y matrícula. Las cuotas que siguen corriendo.
  • Obras sociales que pagan tarde. Lo que facturás este mes suele cobrarse a 60 o 90 días, a veces con débitos. Durante los primeros meses atendés, gastás insumos y no cobrás. Es la causa más común de ahogo en un consultorio nuevo.

La suma de los fijos de los meses sin ingresos plenos es el capital de trabajo, y es tan parte de la cuenta como el sillón.

Qué es lo que más pesa

Por tamaño, el orden suele ser sillón y equipamiento, obra, y después el capital de trabajo. Por riesgo, el capital de trabajo pasa al primer lugar: es lo único que no se financia con un usado ni se posterga.

Por eso conviene mirar desde el día uno los cuatro números de una clínica: cuánto entra, cuánto sale, cuánto te deben y cuánto tardan en pagarte.

Las preguntas para armar tu presupuesto

  1. ¿Qué requisitos edilicios y qué aranceles fija el colegio o círculo de mi provincia y mi municipio?
  2. ¿Compro el sillón nuevo o usado, y quién lo revisa antes?
  3. ¿Rayos propio o tercerizado los primeros meses?
  4. ¿Cuántos sets de instrumental necesito para no frenar entre pacientes?
  5. ¿Cuánto suman los fijos de un mes, incluyendo mi propio sueldo?
  6. ¿Cuántos meses estimo hasta llenar la agenda, y tengo ese dinero aparte?
  7. ¿Voy a trabajar con obras sociales desde el inicio, y a cuántos días pagan?
  8. ¿Cómo voy a atender el WhatsApp y dónde va a vivir la historia clínica?

Lo que hacemos nosotros

Nuestra parte de esta cuenta es chica, pero ordena el resto: la agenda, la historia clínica y la caja viven en un solo sistema desde el primer paciente, y los datos se exportan en cualquier momento, sin depender de nosotros. El sillón y la obra no los podemos abaratar. Lo que sí podemos es que, en el mes cuatro, sepas exactamente cuánto te deben las obras sociales y desde cuándo.

Pongamos tu institución en órbita.

Una llamada de 30 minutos: te mostramos en vivo el asistente o el sistema, con el equipo que lo construye.